La dualidad

Tenemos un claro ejemplo de dualidad, nosotros mismos.

Estamos bien, estamos mal, estamos alegres, estamos tristes, empáticos, apáticos, y una gran lista de emociones habituales.

La experiencia es la única que nos va a dar respuestas y es la que nos va a hacer tomar decisiones en base a nuestro estado mental y emocional; en base a nuestros objetivos e inclinaciones personales.
A veces sólo nos hace falta un empujoncito para subir al escalón del que nos habíamos bajado sin darnos cuenta, dejándonos llevar por el ego y los pensamientos negativos durante unos cuantos días. A veces ocurre sin más y a veces alguien o algo ha sido el que te ha ayudado a hacer el "click". Sé agradecido.

Si estás mal, tus pensamientos te lo pondrán servido en un plato para que empieces a alimentarte de más pensamientos negativos, y entrarás en un bucle del que si te das cuenta demasiado tarde se te hará más complicado salir que si le echas el freno.

Es más fácil estar mal, es más fácil encontrar quejas y lamentos, la mierda nos llega al cuello pero tampoco nos ahogamos, así que sigamos con la mierda hasta el cuello porque no se está tan mal. Pero por favor, que nadie ni nada cambie porque podría suponer el comienzo de una marea muy inestable y eso no lo quiero.

Es más complejo estar bien, porque requiere de sacar energía vital de mi, requiere que empiece a pensar en cosas positivas para ser feliz y vivir en abundancía, pero a largo plazo es completamente satisfactorio y armonioso.

Puestos a escoger, escojamos el bienestar, ¿de qué nos sirve vivir en la queja si no nos va a solucionar nada?  Empecemos por acordarnos del momento en que empezamos a decaer... ¿en qué estaba pensando? ¿Qué acciones tomaba? ¿Cuál eran mis decisiones respecto a mi dia a día?

Ahí empieza el punto de partida, en el origen. Por eso hablamos de dualidad.
Hablamos de lo bueno y lo malo, de todas las emociones y sus contrarias. Pero es totalmente necesario cada una de ellas, sin una no existe la otra.

Para sentirnos bien, tendremos que sentirnos mal, y sabrás reconocer cuando estás bien.

Toma decisiones sabias y observa los resultados que obtienes. 

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