El fantasma espiritual
En el personaje que me convierto cuando me enfado, cuando la ira viene a visitarme, cuando me molesta algo de alguien, cuando estoy triste, cuando me cuesta aceptar algo y lo tolero poco... es en el fantasma estancado.

Fantasma estancado... un reflejo invisible y tan sensible, sin progresar, quiere avanzar pero algo lo permanece quieto donde está, nada más y nada menos que los mismos pensamientos.
Esa situación que se vuelve a repetir, esa sensación negativa que vuelves a sentir, ese pensamiento que no cambias, esa vida que quieres que sea mejor, por más empeñado que estás en que cambie... sigue ahí sin cambiar.
El fantasma estancado, es el malestar interior que vive en la mente y nos hace sentir negatividad, y el mundo se vuelve oscuro, involuciona.
El personaje más visto, que ni siquiera le conocemos realmente y a decir, no sabemos que existe. Para conocerlo sólo tienes que hacer una cosa, indagar en este personaje, indagar en ti, en tu mente, hasta que encuentres la verdadera respuesta en tu alma.
Un reflejo de nuestro nivel espiritual proyectado en el mundo terrenal, en todas las personas, sitios y ambientes existentes conocidos. En las estancaciones mentales y físicas.
Es el espejo donde nos vemos reflejados, el fantasma espiritual sólo nos muestra lo que hay por sanar, por aceptar. Cada vez que nos convertimos en este personaje, es una vez más que no aceptamos lo que la vida nos está queriendo mostrar de nuestra zona herida, que inconscientemente y sin saber, hemos ido hurgando nosotros mismos.
Cada vez que nos identificamos con este fantasma, es una nueva oportunidad para sanar. Escucha tu dolor, escucha tu miedo, siente tu herida. Conócela y observa de donde viene, observa en qué te está perjudicando, y cómo puedes trascender, cómo puedes curarla, sin alcohol ni algodón.
La escucha del corazón, la presencia del cuerpo aquí y ahora, las sensaciones agradables que amamos, la escucha de las olas del mar, que reflejan las ondas en movimiento que emite nuestra fluida energía. Las circunstancias que vienen pero las afrontamos con sabiduría y comprensión, las trabajamos, nos comprendemos y nos soltamos, estas heridas no pertenecen al cuerpo, pero hacen una función muy importante en tu alma, y por ende, en tu vida: son la clave para trascender.
El fantasma espiritual tomará su correspondiente lugar en el universo, que no es ni en tu mente, ni en la forma de ser de las personas, sino en tu corazón. Cuando lo aceptes y sepas para qué está aquí ese fantasma... vendrá, se irá... esa es su función, siempre para hacerte el bien.
Si viene, déjalo estar, no por mucho tiempo, y si se va, da las gracias por lo que has aprendido.

Fantasma estancado... un reflejo invisible y tan sensible, sin progresar, quiere avanzar pero algo lo permanece quieto donde está, nada más y nada menos que los mismos pensamientos.
Esa situación que se vuelve a repetir, esa sensación negativa que vuelves a sentir, ese pensamiento que no cambias, esa vida que quieres que sea mejor, por más empeñado que estás en que cambie... sigue ahí sin cambiar.
El fantasma estancado, es el malestar interior que vive en la mente y nos hace sentir negatividad, y el mundo se vuelve oscuro, involuciona.
El personaje más visto, que ni siquiera le conocemos realmente y a decir, no sabemos que existe. Para conocerlo sólo tienes que hacer una cosa, indagar en este personaje, indagar en ti, en tu mente, hasta que encuentres la verdadera respuesta en tu alma.
Un reflejo de nuestro nivel espiritual proyectado en el mundo terrenal, en todas las personas, sitios y ambientes existentes conocidos. En las estancaciones mentales y físicas.
Es el espejo donde nos vemos reflejados, el fantasma espiritual sólo nos muestra lo que hay por sanar, por aceptar. Cada vez que nos convertimos en este personaje, es una vez más que no aceptamos lo que la vida nos está queriendo mostrar de nuestra zona herida, que inconscientemente y sin saber, hemos ido hurgando nosotros mismos.
Cada vez que nos identificamos con este fantasma, es una nueva oportunidad para sanar. Escucha tu dolor, escucha tu miedo, siente tu herida. Conócela y observa de donde viene, observa en qué te está perjudicando, y cómo puedes trascender, cómo puedes curarla, sin alcohol ni algodón.
La escucha del corazón, la presencia del cuerpo aquí y ahora, las sensaciones agradables que amamos, la escucha de las olas del mar, que reflejan las ondas en movimiento que emite nuestra fluida energía. Las circunstancias que vienen pero las afrontamos con sabiduría y comprensión, las trabajamos, nos comprendemos y nos soltamos, estas heridas no pertenecen al cuerpo, pero hacen una función muy importante en tu alma, y por ende, en tu vida: son la clave para trascender.
El fantasma espiritual tomará su correspondiente lugar en el universo, que no es ni en tu mente, ni en la forma de ser de las personas, sino en tu corazón. Cuando lo aceptes y sepas para qué está aquí ese fantasma... vendrá, se irá... esa es su función, siempre para hacerte el bien.
Si viene, déjalo estar, no por mucho tiempo, y si se va, da las gracias por lo que has aprendido.

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