Cuando la presencia es lo único que nos queda
Cae la noche y siento la brisa que entra por la ventana de un agradable día de primavera, se oyen los grillos, oh... se acerca el verano.
Me acuerdo de cuando pasaba buenos y divertidos días de primavera en el bosque, cuando vivía aquél ser querido que quería tanto, cuando no había tantos problemas como ahora, cuando era menos consciente de las cosas, cuando era feliz...
Entonces, vuelvo a respirar profundo y pienso, qué momentos aquellos, son los que merecían la pena. Si fuera capaz de controlar la marea y que ella no me controlara a mi, todo sería mejor.
Sé que cuando haga eso que quiero hacer estaré bien, sé que cuando tenga esa cantidad de dinero estaré mejor. Sé que cuando pase un tiempo todo será mejor de lo que es ahora.
Y mientras tanto, sigo aquí observando la noche de un día de primavera, suspirando.
Cae la noche y siento la brisa que entra por la ventana de un agradable día de primavera, se oyen los grillos, oh... se acerca el verano.
Qué agradable momento para respirar. Me vienen algunos recuerdos de cuando era más pequeña y estaba en el bosque, me viene a la mente el recuerdo de un ser querido, otras épocas... y sonrío. Estoy agradecida.
Qué buenos momentos. La vida trae experiencias agradables y necesarias, no siempre tan agradables, pero siempre necesarias. Respiro y sé que tengo varios pensamientos y recuerdos en mente, pero ahí se quedan, como parte de mi experiencia, sin olvidarme de mi experiencia presente, la de ahora.
Respiro y no soy capaz de controlar la marea, simplemente porque soy la marea, yo tengo el control y fluyo, como el agua.
Todo estuvo bien, todo está bien, y seguro que todo estará bien.
Sé que todo lo que tengo es exactamente lo que necesito para aprender y vivir. Lo acepto.
Sé que no hay otro tiempo que exista ahora, eso está en mi mente y está fuera del alcance del
presente. El único tiempo que existe es el de ahora.
Y mientras tanto, sigo observando la noche de un día de primavera, respirando y agradeciendo.
Me acuerdo de cuando pasaba buenos y divertidos días de primavera en el bosque, cuando vivía aquél ser querido que quería tanto, cuando no había tantos problemas como ahora, cuando era menos consciente de las cosas, cuando era feliz...Entonces, vuelvo a respirar profundo y pienso, qué momentos aquellos, son los que merecían la pena. Si fuera capaz de controlar la marea y que ella no me controlara a mi, todo sería mejor.
Sé que cuando haga eso que quiero hacer estaré bien, sé que cuando tenga esa cantidad de dinero estaré mejor. Sé que cuando pase un tiempo todo será mejor de lo que es ahora.
Y mientras tanto, sigo aquí observando la noche de un día de primavera, suspirando.
Cae la noche y siento la brisa que entra por la ventana de un agradable día de primavera, se oyen los grillos, oh... se acerca el verano.
Qué agradable momento para respirar. Me vienen algunos recuerdos de cuando era más pequeña y estaba en el bosque, me viene a la mente el recuerdo de un ser querido, otras épocas... y sonrío. Estoy agradecida.
Qué buenos momentos. La vida trae experiencias agradables y necesarias, no siempre tan agradables, pero siempre necesarias. Respiro y sé que tengo varios pensamientos y recuerdos en mente, pero ahí se quedan, como parte de mi experiencia, sin olvidarme de mi experiencia presente, la de ahora.
Respiro y no soy capaz de controlar la marea, simplemente porque soy la marea, yo tengo el control y fluyo, como el agua.
Todo estuvo bien, todo está bien, y seguro que todo estará bien.
Sé que todo lo que tengo es exactamente lo que necesito para aprender y vivir. Lo acepto.
Sé que no hay otro tiempo que exista ahora, eso está en mi mente y está fuera del alcance del
presente. El único tiempo que existe es el de ahora.
Y mientras tanto, sigo observando la noche de un día de primavera, respirando y agradeciendo.


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