Alerta de coronavirus... es hora de cambiar.
Una visión para los que se atreven a cuestionar más allá de lo sucedido.
En estos agitados tiempos, hay algo muy cuestionable, ¿qué podemos aprender de todo esto?
El miedo a la incertidumbre, a lo desconocido, a los nuevos paradigmas, nuevos pensamientos, nuevos estilos de vida... el miedo al cambio, es lo que siempre ha estado, está y estará, y es lo que causa la locura y el desastre de las mentes.
Las cosas son, las cosas pasan, las situaciones, son hechos neutros, carecen de significado, absolutamente todo, salvo que lo distorsionamos con una cosa: nuestra opinión, la única que creemos válida.
La opinión no es nuestra, es un comentario que creemos que es nuestro dada nuestra experiencia y "personalidad", nos creemos sabios e inteligentes como para opinar libremente y con el cien por cien del conocimiento sobre un hecho.
El virus está, existe, las personas existimos, tenemos síntomas, sentimos, el miedo existe, y dada una sociedad que no se conoce a sí misma, sólo puede suceder como consecuencia la locura.
Ésto nos arranca forzadamente de nuestra zona de seguridad, la zona de confort, nos arrebata de lo que llamamos libertad, que es una evasión de nuestro ser.
Estamos obligados a paralizarnos, a estar quietos físicamente en un lugar, que como consecuencia, de alguna manera tiene que ocurrir quedarse quieto mentalmente, y eso rara vez ocurre, ya que cuando no queremos que ocurra salimos a distraernos o hacemos cualquier cosa con tal de no aburrirnos, de no sentir ese mal estar de no saber qué hacer, de no saber quién eres, de no saber qué te gusta, y como eso es muy doloroso, lo evito.
Eso se acabó.
El cambio por el que el mundo estaba gritando ha llegado en forma de virus, para una vez más darnos cuenta de que nada es nuestro, ni nuestra vida, ni mucho menos nada material. Nada es seguro. Debemos aliarnos con la incertidumbre, con el cambio, sólo así, aprenderemos a ser felices y resilientes.
Nuevo cambio, limpieza de mentes, de alma, de espíritu. Nuevas formas de pensar, nuevas formas de ver la vida, más sanas, más introspección, más mirada hacia el corazón y menos hacia lo de afuera y hacia lo material.
¿Qué me pasa? ¿Qué pienso? ¿Qué siento? ¿Es cierto todo lo que pienso o sólo creo que lo pienso? ¿Ese pensamiento soy yo? ¿Para qué sucede esto? ¿Qué puedo aprender de todo esto? ¿Qué beneficio le puedo sacar a todo esto?
La normalidad no va a volver, amigos. ¿Qué es normal? ¿Tu antigua vida? ¿Normal es la zona de confort? ¿La seguridad? Una vez más, la vida nos ha hablado para decirnos que nada es seguro... Está claro que nada va a volver a ser exactamente igual que antes. No es una opinión, es un hecho.
La mejor y la peor parte del ser humano sale en estos casos. El egoísmo, el altruismo. La apatía, la empatía. La insensibilidad, la compasión. La desesperanza, la esperanza. La incapacidad, el poder. La reactividad, la proactividad. El miedo, el amor.
Empezó la limpieza del mundo, empezó la destrucción y la construcción de este nuevo paradigma, del mundo y de todos nosotros.
Siéntate a hablar contigo mismo, descúbrete, en sólo 15 días no tendrás ni para empezar a asimilar todo lo que no te has estado conociendo en todos estos años.
Empieza ahora.
En estos agitados tiempos, hay algo muy cuestionable, ¿qué podemos aprender de todo esto?
El miedo a la incertidumbre, a lo desconocido, a los nuevos paradigmas, nuevos pensamientos, nuevos estilos de vida... el miedo al cambio, es lo que siempre ha estado, está y estará, y es lo que causa la locura y el desastre de las mentes. Las cosas son, las cosas pasan, las situaciones, son hechos neutros, carecen de significado, absolutamente todo, salvo que lo distorsionamos con una cosa: nuestra opinión, la única que creemos válida.
La opinión no es nuestra, es un comentario que creemos que es nuestro dada nuestra experiencia y "personalidad", nos creemos sabios e inteligentes como para opinar libremente y con el cien por cien del conocimiento sobre un hecho.
El virus está, existe, las personas existimos, tenemos síntomas, sentimos, el miedo existe, y dada una sociedad que no se conoce a sí misma, sólo puede suceder como consecuencia la locura.
Ésto nos arranca forzadamente de nuestra zona de seguridad, la zona de confort, nos arrebata de lo que llamamos libertad, que es una evasión de nuestro ser.
Estamos obligados a paralizarnos, a estar quietos físicamente en un lugar, que como consecuencia, de alguna manera tiene que ocurrir quedarse quieto mentalmente, y eso rara vez ocurre, ya que cuando no queremos que ocurra salimos a distraernos o hacemos cualquier cosa con tal de no aburrirnos, de no sentir ese mal estar de no saber qué hacer, de no saber quién eres, de no saber qué te gusta, y como eso es muy doloroso, lo evito.
Eso se acabó.
El cambio por el que el mundo estaba gritando ha llegado en forma de virus, para una vez más darnos cuenta de que nada es nuestro, ni nuestra vida, ni mucho menos nada material. Nada es seguro. Debemos aliarnos con la incertidumbre, con el cambio, sólo así, aprenderemos a ser felices y resilientes.
Nuevo cambio, limpieza de mentes, de alma, de espíritu. Nuevas formas de pensar, nuevas formas de ver la vida, más sanas, más introspección, más mirada hacia el corazón y menos hacia lo de afuera y hacia lo material.
¿Qué me pasa? ¿Qué pienso? ¿Qué siento? ¿Es cierto todo lo que pienso o sólo creo que lo pienso? ¿Ese pensamiento soy yo? ¿Para qué sucede esto? ¿Qué puedo aprender de todo esto? ¿Qué beneficio le puedo sacar a todo esto?
La normalidad no va a volver, amigos. ¿Qué es normal? ¿Tu antigua vida? ¿Normal es la zona de confort? ¿La seguridad? Una vez más, la vida nos ha hablado para decirnos que nada es seguro... Está claro que nada va a volver a ser exactamente igual que antes. No es una opinión, es un hecho.
La mejor y la peor parte del ser humano sale en estos casos. El egoísmo, el altruismo. La apatía, la empatía. La insensibilidad, la compasión. La desesperanza, la esperanza. La incapacidad, el poder. La reactividad, la proactividad. El miedo, el amor.
Empezó la limpieza del mundo, empezó la destrucción y la construcción de este nuevo paradigma, del mundo y de todos nosotros.
Siéntate a hablar contigo mismo, descúbrete, en sólo 15 días no tendrás ni para empezar a asimilar todo lo que no te has estado conociendo en todos estos años. Empieza ahora.


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